Según yo lo veo, la mayoría de las novelas estos días, tanto en papel como online, pero especialmente en Wattpad, se desarrollan dentro de un área limitada por ciertos estereotipos. Con esto me refiero a que hay, por así decirlo, tramas básicas a las que cada autor les da su propio toque y estilo. Como yo lo entiendo, hay tres modelos primitivos sobre los que vamos a platicar a continuación.
Antes de que comiencen a criticar mi queja hacia los prototipos, voy a aclarar algunos puntos. Primero que nada, no quiero dar a entender que a) las tramas no sean originales, entretenidas o interesantes, tampoco pretendo decir que b) la autora o el autor (?) no merecen el mérito que conlleva haber escrito, dedicando tanto tiempo y esfuerzo, esas novelas, y por último, bajo ningún concepto estoy diciendo que c) esas historias y novelas no deberían tener el éxito, medido en votos y comentarios, que merecidamente obtienen.
Lo que estoy tratando de decir con esto es que cuando ingreso a Wattpad con la intención de leer alguna historia, me encuentro con que la mayor parte de las novelas disponibles son las consideradas "clichés", entendiendo por "cliché" a una idea o expresión demasiado repetida o formulada, en este caso esas narraciones cuyo principal y muchas veces único tema es el amor, en cualquiera de sus formas. Este tipo de historias esta comenzando a ser (o tal vez siempre lo fue) el género más popular, que muchas veces tiene una acogida más entusiasta que otros temas como la acción y la aventura.
Y siendo el amor uno de los temas más cotizados de la actualidad, me gustaría analizar los distintos prototipos en los que se basan los autores a la hora de escribir una historia romántica, que según mi entendimiento son tres.
Por un lado, esta la, por decirlo de alguna manera, "típica" historia de la chica tímida, a la que le hacen bullying en el colegio, la callada, cuyos padres son prácticamente entes con apenas influencia en su vida, la nerd, la "invisible"... Que de repente pasa a ser el centro de la vida de los que la rodean, la envidia de toda la población femenina, fuente de rumores, rivalidades y venganzas.
Porque, claro, el capitán del equipo de (inserte deporte a elección), ese adonis por el que todas las chicas se mueren ¡lleva secretamente enamorado de ella toda su vida! Pero nunca se lo había mencionado por temor a arruinar su reputación de mujeriego sin ataduras. Y ella... Bueno, resulta que él había sido su amor platónico desde siempre, pero nunca se le había pasado por la cabeza hacer otra cosa que observarlo a una distancia prudencial.
Así, la vida de nuestra querida protagonista pega un giro de trescientos sesenta grados, y es a partir de este momento cuando la trama de las diferentes historias varía dentro de ciertos prototipos. La amenazan de muerte, pierde la memoria, un embarazo inesperado, una apuesta indeseada concretada a base de orgullo y algunas copas de más...
Y ya todos sabemos como termina. Reconsiliacion, promesa de amor inmortal y un beso francés para sellar el pacto.
Por otro lado, esta Rayita. La diosa, la determinada, la que siempre consigue lo que quiere, (lo que nosotras queremos), es Rayita, ese espacio en blanco en las historias donde debería ir nuestro nombre, el de las lectoras, pero que nosotras terminamos aceptando como: Rayita, la que enamora a todos los famosos que nos gustan, se acuesta con ellos, vive su final de película y pasa al siguiente en la lista. ¡Que viva, que desgraciada, que puta! ¡Que suertuda!
Todo empezó con Justin Bieber, que fue rápidamente destronado por Harry Styles. Después siguieron los triángulos amorosos con Zayn y Niall. Luke Hemmings no podía quedarse atrás. Y para rematarla, narraciones eróticas con WillyRex y El Rubius, no nos olvidemos de Vegetta. Alguna vez me habré encontrado con una de Germán.
¡Y es que hay para todos los gustos y caprichos!
Por último, están las de la chica loca y extrovertida, a la que no le importa lo que la gente diga de ella, esa chica que camina por la vida pisando fuerte, y si no la ven ¡grita! Ella se valora y se hace valorar, hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, ¡y con quien quiere! ¿A alguien no le gusta su cara? ¡Que se pudra! ¿Alguna la quiere lejos de su chico? ¡Muévanse, perras, que a ella no le asustan las amenazas! Ella impone respeto y no se deja rebajar. Es el ciclo de la vida: ella manda, todos obeden.
Y como ella tiene ese carácter tan fuerte y determinado, a fuerza de golpes y patadas se queda con el chico, se gradúa con honores y de paso patea unos cuantos traseros por el el camino. ¡Ah, como no! También la coronan reina del baile de fin de año, porque es ella, y es genial. Todos la aman y la idolatran, porque saben que ella se abrió paso en el mundo dejando al resto de los competidores fuera de combate, y no piensa bajarse del poni. Porque eso el lo que todo el mundo sabe y acepta: ¡ella manda, el poni OBEDECE!
En conclusión, tenemos tres modelos de historias cliché: la tímida, la extrovertida, y por último, Rayita. Y lo que tienen en común estos tres tipos de historia, además de la trama amorosa, es el humor. Y es que la mayoría de las novelas que me encontré se apoyan en el humor a la hora de desarrollar la trama. Desde sarcasmo y situaciones embarazosas, hasta bromas pesadas y humor sexual inapropiado (?), los personajes, algunos alocados y de sonrisa fácil, otros más introvertidos y con el sentido del humor del tamaño de una nuez, pasan por situaciones de todas formas, colores y tamaños, una más hilarante que la otra.
Otra cosa que tienen en común es el "galán" de la historia, el que termina siendo el novio de la protagonista, ese que nos enamora a todas y es, básicamente, la razón por la que leemos la novela. Pero a mi me parece que al final, tanto prototipo, tanta gente perfecta, termina matando a la realidad. Me di cuenta de que yo, de tanto leer y tener tantos amores platónicos que ni siquiera son reales, sino que los saqué de libros a todos, sin excepción, me había resignado a morir virgen leyendo libros. Admito que muchas veces los hombres del mundo real se ganan fama de idiotas, y puede ser que hasta algún punto sea verdad, no lo niego.
Tampoco soy sexista. Todos nosotros, en nuestro querido planeta Tierra, en Marte y en Tatooine, alguna vez hicimos alguna idiotez. Y no me digas que no porque no te creo. Equivocarnos está en nuestra naturaleza, de otra forma no aprendemos. Habrá algunas personas más sensatas y con más sentido común que otras, pero eso no les quita nada de humanos ni de idiotas.
Como diría un filósofo: hubo gente más y menos idiota que vos, hay gente más y menos idiota que vos, y va a haber gente más y menos idiota que vos. Y como soy una filósofa muy engreída que cree que todas las personas que la leen adquieren algo de sentido común, les voy a decir que probablemente ustedes tengan un nivel de idiotez relativamente bajo.
¿Porqué digo relativamente? Porque uno nunca sabe, y como las promesas fueron hechas para romperse, tampoco les prometo nada. Probablemente algún día se den cuenta de que son idiotas. Tal vez algún día cierren los ojos y sueñen, y como un científico soñó con cadenas de aminoácidos que se unían, revelando el asombroso misterio del ADN, ustedes se den cuenta; quizá algún día despierten, y lo sepan; tal vez algún día abran los ojos y lo entiendan; tal vez griten: "¡soy un idiota!".
Y cuando lo sepan, no se sientan tristes. Aprovechen que se dieron cuenta, y aprendan a dar segundas oportunidades, porque todo el mundo fue idiota alguna vez, y a va a volver a serlo, porque somos seres humanos, nos equivocamos y así es la vida. Ahora, ojo con las segundas oportunidades si son los que las reciben, porque una cosa es que les den una nueva oportunidad porque hicieron una idiotez y ahora aprendieron, y otra muy distinta es aprovecharse de la buena gente que da oportunidades porque se cree que el resto del mundo es idiota. Eso, eso si que es ser idiota, y no del tipo aceptable.
Piensen en esos pobres conductores que sus padres insultan porque pasaron un semáforo en rojo, no cedieron el paso cuando les correspondía o se olvidaron de poner el guiño. ¿Quien dice que esa no fue la primera vez que ese conductor cometió una infracción? ¿Quien dice que no fue la primera vez que pasó un semáforo en rojo, que ignoró una señal de "ceda el paso", que se olvidó de poner el guiño?
Probablemente se estén preguntando a donde quiero llegar con todo esto. Ya que aunque claramente comencé hablando sobre los distintos estereotipos a la hora de escribir, después me desvié hacia el humor y los "galanes" de las historias, culminando con una reflexiva y muy estimulante charla sobre la gente idiota, no es tarea sencilla cazar al vuelo el objetivo de tanta palabrería.
Lo que quiero decir, es que muchas veces me encontré deseando que algún (o varios) personaje(s) de un libro fueran reales. Es decir, yo también fui seducida por sus encantos. Pero si van a enamorarse de un personaje salido de un libro, enamórense de sus virtudes y sentimientos, enamórense de sus acciones o pensamientos, pero no se enamoren del personaje, porque no existe. Enamórense de su forma de ver el mundo y al resto de las personas, enamórense de todo lo bueno e inmaterial que representan, pero no de la marioneta que lo encarna, porque es de mentira.
Por muy bueno que sea el autor, por muy talentoso que sea en el arte de interpretar a las personas y traducirlas en personajes, nunca van a dejar de ser eso: personajes. Lo crean o no, los escritores también son personas, y esos seres humanos que crean, esas personalidades atrapantes y esos sentimientos intrigantes, salieron de la mente de una persona, y no varias, por lo que los personajes de los libros son, en el fondo, una misma persona poniéndose en el lugar de otras. Y bajo ningún concepto hay que confundirlos con personas reales, porque no lo son. Como bien dijo John Green: "¡Que cosa más traicionera, creer que una persona es más que una persona!"
Lo que estoy tratando de decirles con esto es que, si quieren enamorarse, no busquen a su príncipe azul entre las páginas de los libros o en los círculos de la fama, porque, aceptemoslo, es bastante improbable que William Herondale o Simón Belletti salgan de sus respectivos libros, o que Harry Styles las vea como algo más que simples fans. Búsquenlo en el mundo real, pero no real nivel "carne y hueso", sino nivel "es real en tu vida". Busquen personas que tengan influencia en sus vidas, en sus decisiones y en su humor. Porque esas, al final, son las personas más reales y que más valen la pena.
No busquen gente real en hojas de papel y palabras de tinta, el papel se rompe y la tinta se borra. Búsquenlas en su vida. Muchas veces lo que queremos esta justo debajo de nuestras narices, y ni siquiera nos damos cuenta.
Antes de que comiencen a criticar mi queja hacia los prototipos, voy a aclarar algunos puntos. Primero que nada, no quiero dar a entender que a) las tramas no sean originales, entretenidas o interesantes, tampoco pretendo decir que b) la autora o el autor (?) no merecen el mérito que conlleva haber escrito, dedicando tanto tiempo y esfuerzo, esas novelas, y por último, bajo ningún concepto estoy diciendo que c) esas historias y novelas no deberían tener el éxito, medido en votos y comentarios, que merecidamente obtienen.
Lo que estoy tratando de decir con esto es que cuando ingreso a Wattpad con la intención de leer alguna historia, me encuentro con que la mayor parte de las novelas disponibles son las consideradas "clichés", entendiendo por "cliché" a una idea o expresión demasiado repetida o formulada, en este caso esas narraciones cuyo principal y muchas veces único tema es el amor, en cualquiera de sus formas. Este tipo de historias esta comenzando a ser (o tal vez siempre lo fue) el género más popular, que muchas veces tiene una acogida más entusiasta que otros temas como la acción y la aventura.
Y siendo el amor uno de los temas más cotizados de la actualidad, me gustaría analizar los distintos prototipos en los que se basan los autores a la hora de escribir una historia romántica, que según mi entendimiento son tres.
Por un lado, esta la, por decirlo de alguna manera, "típica" historia de la chica tímida, a la que le hacen bullying en el colegio, la callada, cuyos padres son prácticamente entes con apenas influencia en su vida, la nerd, la "invisible"... Que de repente pasa a ser el centro de la vida de los que la rodean, la envidia de toda la población femenina, fuente de rumores, rivalidades y venganzas.
Porque, claro, el capitán del equipo de (inserte deporte a elección), ese adonis por el que todas las chicas se mueren ¡lleva secretamente enamorado de ella toda su vida! Pero nunca se lo había mencionado por temor a arruinar su reputación de mujeriego sin ataduras. Y ella... Bueno, resulta que él había sido su amor platónico desde siempre, pero nunca se le había pasado por la cabeza hacer otra cosa que observarlo a una distancia prudencial.
Así, la vida de nuestra querida protagonista pega un giro de trescientos sesenta grados, y es a partir de este momento cuando la trama de las diferentes historias varía dentro de ciertos prototipos. La amenazan de muerte, pierde la memoria, un embarazo inesperado, una apuesta indeseada concretada a base de orgullo y algunas copas de más...
Y ya todos sabemos como termina. Reconsiliacion, promesa de amor inmortal y un beso francés para sellar el pacto.
Por otro lado, esta Rayita. La diosa, la determinada, la que siempre consigue lo que quiere, (lo que nosotras queremos), es Rayita, ese espacio en blanco en las historias donde debería ir nuestro nombre, el de las lectoras, pero que nosotras terminamos aceptando como: Rayita, la que enamora a todos los famosos que nos gustan, se acuesta con ellos, vive su final de película y pasa al siguiente en la lista. ¡Que viva, que desgraciada, que puta! ¡Que suertuda!
Todo empezó con Justin Bieber, que fue rápidamente destronado por Harry Styles. Después siguieron los triángulos amorosos con Zayn y Niall. Luke Hemmings no podía quedarse atrás. Y para rematarla, narraciones eróticas con WillyRex y El Rubius, no nos olvidemos de Vegetta. Alguna vez me habré encontrado con una de Germán.
¡Y es que hay para todos los gustos y caprichos!
Por último, están las de la chica loca y extrovertida, a la que no le importa lo que la gente diga de ella, esa chica que camina por la vida pisando fuerte, y si no la ven ¡grita! Ella se valora y se hace valorar, hace lo que quiere, como quiere, cuando quiere, ¡y con quien quiere! ¿A alguien no le gusta su cara? ¡Que se pudra! ¿Alguna la quiere lejos de su chico? ¡Muévanse, perras, que a ella no le asustan las amenazas! Ella impone respeto y no se deja rebajar. Es el ciclo de la vida: ella manda, todos obeden.
Y como ella tiene ese carácter tan fuerte y determinado, a fuerza de golpes y patadas se queda con el chico, se gradúa con honores y de paso patea unos cuantos traseros por el el camino. ¡Ah, como no! También la coronan reina del baile de fin de año, porque es ella, y es genial. Todos la aman y la idolatran, porque saben que ella se abrió paso en el mundo dejando al resto de los competidores fuera de combate, y no piensa bajarse del poni. Porque eso el lo que todo el mundo sabe y acepta: ¡ella manda, el poni OBEDECE!
En conclusión, tenemos tres modelos de historias cliché: la tímida, la extrovertida, y por último, Rayita. Y lo que tienen en común estos tres tipos de historia, además de la trama amorosa, es el humor. Y es que la mayoría de las novelas que me encontré se apoyan en el humor a la hora de desarrollar la trama. Desde sarcasmo y situaciones embarazosas, hasta bromas pesadas y humor sexual inapropiado (?), los personajes, algunos alocados y de sonrisa fácil, otros más introvertidos y con el sentido del humor del tamaño de una nuez, pasan por situaciones de todas formas, colores y tamaños, una más hilarante que la otra.
Otra cosa que tienen en común es el "galán" de la historia, el que termina siendo el novio de la protagonista, ese que nos enamora a todas y es, básicamente, la razón por la que leemos la novela. Pero a mi me parece que al final, tanto prototipo, tanta gente perfecta, termina matando a la realidad. Me di cuenta de que yo, de tanto leer y tener tantos amores platónicos que ni siquiera son reales, sino que los saqué de libros a todos, sin excepción, me había resignado a morir virgen leyendo libros. Admito que muchas veces los hombres del mundo real se ganan fama de idiotas, y puede ser que hasta algún punto sea verdad, no lo niego.
Tampoco soy sexista. Todos nosotros, en nuestro querido planeta Tierra, en Marte y en Tatooine, alguna vez hicimos alguna idiotez. Y no me digas que no porque no te creo. Equivocarnos está en nuestra naturaleza, de otra forma no aprendemos. Habrá algunas personas más sensatas y con más sentido común que otras, pero eso no les quita nada de humanos ni de idiotas.
Como diría un filósofo: hubo gente más y menos idiota que vos, hay gente más y menos idiota que vos, y va a haber gente más y menos idiota que vos. Y como soy una filósofa muy engreída que cree que todas las personas que la leen adquieren algo de sentido común, les voy a decir que probablemente ustedes tengan un nivel de idiotez relativamente bajo.
¿Porqué digo relativamente? Porque uno nunca sabe, y como las promesas fueron hechas para romperse, tampoco les prometo nada. Probablemente algún día se den cuenta de que son idiotas. Tal vez algún día cierren los ojos y sueñen, y como un científico soñó con cadenas de aminoácidos que se unían, revelando el asombroso misterio del ADN, ustedes se den cuenta; quizá algún día despierten, y lo sepan; tal vez algún día abran los ojos y lo entiendan; tal vez griten: "¡soy un idiota!".
Y cuando lo sepan, no se sientan tristes. Aprovechen que se dieron cuenta, y aprendan a dar segundas oportunidades, porque todo el mundo fue idiota alguna vez, y a va a volver a serlo, porque somos seres humanos, nos equivocamos y así es la vida. Ahora, ojo con las segundas oportunidades si son los que las reciben, porque una cosa es que les den una nueva oportunidad porque hicieron una idiotez y ahora aprendieron, y otra muy distinta es aprovecharse de la buena gente que da oportunidades porque se cree que el resto del mundo es idiota. Eso, eso si que es ser idiota, y no del tipo aceptable.
Piensen en esos pobres conductores que sus padres insultan porque pasaron un semáforo en rojo, no cedieron el paso cuando les correspondía o se olvidaron de poner el guiño. ¿Quien dice que esa no fue la primera vez que ese conductor cometió una infracción? ¿Quien dice que no fue la primera vez que pasó un semáforo en rojo, que ignoró una señal de "ceda el paso", que se olvidó de poner el guiño?
Probablemente se estén preguntando a donde quiero llegar con todo esto. Ya que aunque claramente comencé hablando sobre los distintos estereotipos a la hora de escribir, después me desvié hacia el humor y los "galanes" de las historias, culminando con una reflexiva y muy estimulante charla sobre la gente idiota, no es tarea sencilla cazar al vuelo el objetivo de tanta palabrería.
Lo que quiero decir, es que muchas veces me encontré deseando que algún (o varios) personaje(s) de un libro fueran reales. Es decir, yo también fui seducida por sus encantos. Pero si van a enamorarse de un personaje salido de un libro, enamórense de sus virtudes y sentimientos, enamórense de sus acciones o pensamientos, pero no se enamoren del personaje, porque no existe. Enamórense de su forma de ver el mundo y al resto de las personas, enamórense de todo lo bueno e inmaterial que representan, pero no de la marioneta que lo encarna, porque es de mentira.
Por muy bueno que sea el autor, por muy talentoso que sea en el arte de interpretar a las personas y traducirlas en personajes, nunca van a dejar de ser eso: personajes. Lo crean o no, los escritores también son personas, y esos seres humanos que crean, esas personalidades atrapantes y esos sentimientos intrigantes, salieron de la mente de una persona, y no varias, por lo que los personajes de los libros son, en el fondo, una misma persona poniéndose en el lugar de otras. Y bajo ningún concepto hay que confundirlos con personas reales, porque no lo son. Como bien dijo John Green: "¡Que cosa más traicionera, creer que una persona es más que una persona!"
Lo que estoy tratando de decirles con esto es que, si quieren enamorarse, no busquen a su príncipe azul entre las páginas de los libros o en los círculos de la fama, porque, aceptemoslo, es bastante improbable que William Herondale o Simón Belletti salgan de sus respectivos libros, o que Harry Styles las vea como algo más que simples fans. Búsquenlo en el mundo real, pero no real nivel "carne y hueso", sino nivel "es real en tu vida". Busquen personas que tengan influencia en sus vidas, en sus decisiones y en su humor. Porque esas, al final, son las personas más reales y que más valen la pena.
No busquen gente real en hojas de papel y palabras de tinta, el papel se rompe y la tinta se borra. Búsquenlas en su vida. Muchas veces lo que queremos esta justo debajo de nuestras narices, y ni siquiera nos damos cuenta.
Creo que es el mejor blog que lei en mi vida
ResponderBorrarGracias, que me sonrojo!! Ah jajaja que bueno que te haya gustado :) estate atento/a por más :D
BorrarGwe!
BorrarAmo este blog está muy bueno!!!!!
ResponderBorrar¡Gracias! Espero que no te hayas cansado de esperar a que publique algo nuevo XD LOL
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