En tiempos como estos uno no puede menos que pensar que se va a morir en cualquier segundo. Te pisa un auto, un tren, un colectivero borracho. Se te cae el ventilador en la cabeza, hay una falla en el circuito eléctrico o un meteorito decide aterrizar en tu ubicación aproximada. Terroristas, guerras, bombas, caos y destrucción por todos lados; y lo peor, nadie sabe a que exactamente hay que tenerle miedo.
Quien dijo que todas las precauciones son pocas definitivamente estaba en lo cierto, ya que aún saliendo a la calle con máscara antigás, traje antiradiacion fluo para que te vean los autos y un barbijo por sí algún infectado de ébola decide refregar su saliva en tu cara, siempre está la posibilidad de que un avión fuera de control haga un aterrizaje forzoso justo donde estas o que la persona que está al lado tuyo en la estación de servicio entre en combustión espontánea y explote todo.
Y ahora es cuando es cuando te das cuenta de que en tres...
Dos...
Uno...
Ahora mismo podrías estar muerto. O no. Pero podría ser. Como dijo John Green, si consideras todas las cosas improbables juntas, probablemente por lo menos una de ellas nos va a pasar a todos nosotros.
Y acá estamos, pensando en la muerte... Muchas personas pensarán horrorizadas: ¡Soy demasiado joven y bello para morir!, mientras que otros pensarán algo así como: ¡No te tengo miedo, llévame de una maldita vez!
Sin embargo, hay otro tipo de pensamientos, de esos que te pasan por la cabeza en una milésima de segundo y son tan estúpidos y disparatados que ni siquiera vos mismo podes creer que pensaste algo como eso.
1) Te asomas por la ventana de un edificio para hacerte el canchero, perdés el equilibrio, y en ese momento de pánico, lo único que se te pasa por la cabeza es: ¡Todo el mundo va a decir que me morí por boludo!
2) Te estas bañando, te resbalas y tratas de agarrarte de la cortina para no caer, agitando los brazos en el aire, hasta que tu mano se encuentra con un perchero amigo que te salva la vida. En ese momento de: ¡Ay, mamita, me parto el cráneo!, seguramente pensás algo como ¡Fuck, me van a encontrar desnudo!
3) Estas en el baño haciendo tus cosas, y escuchas un avión y después un ruido sospechosamente parecido al de una bomba. Tu primera reacción es pegar un salto y subirte los pantalones, obvio, mientras tratas de calcular la ruta más corta para llegar a la heladera, sacar todo lo de adentro y encerrarte. Después resulta que era un petardo o un fuego artificial y te quedas ahí parado como un idiota: yo creí que era una bomba nuclear, je.
4) Estas mirando un eclipse solar. En ese momento cuando parece que no hay sol, de repente te dan ganas de hacerle caso a los aztecas y hacer sacrificios humanos para darle de beber sangre a Tonatiuhtéotl, cualquier cosa con tal de que el sol vuelva a salir. Pero lo peor no es eso, sino que en todo el rato durante el cual el sol estuvo escondido, lo único que podes pensar es:
¡VOY A MORIR VIRGEN!
A veces no entiendo todo el drama de la virginidad. A mi me preocuparía más morir sin haber sido feliz (?) o sin haber cumplido mis sueños (?) ¡NO QUIERO MORIR SIN HABER COMIDO UN KILO DE HELADO YO SOLA! ¡NO QUIERO MORIR SIN HABER LEÍDO EL LIBRO COMPLETO DE LOS MISERABLES! ¡SIN HABER RAPTADO A CONNOR FRANTA Y...! Esperen, no se suponía que dijera eso. Shhh, no le digan a nadie. Es nuestro pequeño secretito...
¿Qué imaginan que pasa cuando ya estas muerto?
Una vez tuve un sueño sobre eso. Estaban a punto de matarme, y yo no tenía miedo, porque quería ver que pasaba después. Estaba ansiosa esperando el momento, mi turno de morir. Y entonces cuando al fin muero... Veo algo... No se que es... ¡Estoy a punto de resolver el gran misterio del universo! ¡Esto es material de primera para mi bestseller!
Me había despertado. Estaba mirando el techo de mi habitación. Menuda decepción. Me agarro una bronca de los mil demonios. ¿Saben lo que es estar soñando la perfecta y revolucionaria novela bestseller futura ganadora de un premio Nobel, y así como así, despertarse?
A la vida hay que buscarle el lado positivo, para mi es este:
Voy a escribir una novela ganadora de el premio Nobel de literatura y no me va a importar haber muerto virgen, ¡IGUAL QUE VOS!
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